Funcionalidad

Una unidad operativa ágil, de trato directo y personalizado.

Es una tarea indelegable pensar la mejor respuesta para el caso que se nos encomienda.

Confidencialidad

trato cotidiano con nuestros clientes

La proximidad e con nuestros clientes es la mayor seguridad en la preservación del secreto profesional.

Estrategia

El tiempo lejano debe ser planificado como cercano

Nos esforzamos por dar un asesoramiento creativo y de colaboración en el diseño del futuro de nuestro cliente.

Sábado, 08 Agosto 2015 15:18

Defecto Legal: un problema a combatir

Written by
Rate this item
(0 votes)

El “Defecto Legal” es una institución del derecho procesal que a su vez rige el procedimiento judicial y abarca la competencia, los deberes y atribuciones de jueces y secretarios, la forma de redactar los escritos, los diversos tipos de procedimiento, los recursos y todo aquello que hace a las formas en que el derecho se ejerce.

INTRODUCCION

El “Defecto Legal” es una institución del derecho procesal que a su vez rige el procedimiento judicial y abarca la competencia, los deberes y atribuciones de jueces y secretarios, la forma de redactar los escritos, los diversos tipos de procedimiento, los recursos y todo aquello que hace a las formas en que el derecho se ejerce. Fuera del ámbito judicial es inentendible. Pero...es sumamente importante para aquellos que pueden ser afectados por la actividad judicial y si analizamos con cuidado, advertiremos que a todos nos puede afectar una decisión judicial.

El art. 330 del Código Procesal Civil y Comercial (igual en la Capital y la Provincia de Buenos Aires) está dedicado al contenido de la demanda y dice que, entre otros ítems, debe especificar….los hechos en que se funde explicados claramente…el derecho...etc.

 

¿QUE SON “LOS HECHOS” EN UN JUICIO DE “PRAXIS”?

 

Son lo que las partes dicen que pasó y que justifican el reclamo indemnizatorio (o su rechazo).

Esto requiere refrescar algunos conocimientos:

Medios y Resultados: La obligación del profesional es aplicar en favor del paciente todos los conocimientos y recursos de la ciencia médica en el momento en que la prestación es dada y hacerlo en forma oportuna y diligente, con independencia del resultado, por ello se la denomina “obligación de medios” según la venerada pero vigente teoría de Demogues.

Por el contrario, en la mayoría de las otras obligaciones el deudor asegura un resultado, quien demande el pago de salarios, alquileres o cuotas de un préstamo le bastará decir: “soy trabajador, o locador, o prestamista y el demandado, vencido el plazo, no me pagó”, para tener correctamente expuestos “los hechos de la demanda” por ello se denominan “de resultado”.

Pero, dado el carácter de “obligación de medios” en una demanda de “praxis” no basta con decir: “el paciente se internó para operarse y al alta no salió curado” como descripción de los hechos.

Es necesario identificar y describir con algún grado de precisión el “acto imperito” o sea el obrar del profesional contrario a los dictados de la ciencia médica (en lenguaje legal se denomina “causa petendi”). Al decir de la Cámara Civil de la Capital Federal es necesaria “la invocación de una concreta situación de hecho a la cual el actor le asigna una determinada consecuencia jurídica” y la descripción de esa “situación de hecho” no debería ser: “se internó, fue negligentemente atendido y por eso se murió” sino “El profesional cometió tal o tales errores y ellos causaron el deceso”.

En síntesis: los “hechos” de un juicio de “praxis” incluyen la identificación de la acción u omisión imperita y si no la encontramos en la demanda, es porque está incompleta y es susceptible de la excepción de “defecto legal” que detiene el proceso hasta tanto el actor los explique debidamente (y si no lo hace se archiva).

 

MALOS HABITOS

 

Las demandas de “praxis”, muy frecuentemente, contienen en una descripción del supuesto daño sufrido y la afirmación de que todo ocurrió porque el profesional fue imperito, imprudente, negligente, irresponsable, etc., sin explicar en qué consistió la impericia y cómo se relaciona causalmente con el daño o sea: sustituyen la descripción del acto imperito con una serie de adjetivos pero, como ya dijimos: decir que un profesional es “negligente” no constituye relato de los hechos, deben describir el acto u omisión y luego calificarlo como “negligente”.

A veces dicen “no se aplicó la terapéutica aplicable” sin explicar cuál era la correcta, lo que la transforma en una imputación “vacía” de hechos.

Otro vicio grave es afirmar lo antes mencionado y aseverar que “solamente la pericia médica podrá esclarecer las causas”, doblemente antijurídico ya que no sólo no describe “los hechos” sino que pretende diferir la descripción de éstos a la pericia cuando ésta debe tener el solo objeto de comprobar la veracidad o falsedad de los hechos ya descriptos en la demanda.

Si el juzgado no lo impide, nos encontramos con uno o más peritos médicos que revisarán toda la atención prestada “a ver qué encuentran mal hecho”, siempre según el criterio propio y si creen encontrarlo lo harán constar y dirán que “pudo” tener como consecuencia el daño sufrido por el paciente.

 

PEORES HABITOS

 

Lo peor del caso es que buena parte de los jueces dispensan de esas faltas, afirmando que dada la natural falta de información de los pacientes no hay que ser demasiado exigentes o peor aún, que si pudimos contestar la demanda es porque tan mal hecha no estaba.

En la Provincia de Buenos Aires, nos vemos obligados, casi siempre, a contestar demandas carentes de imputación concreta al médico.

 

COMO AFECTA LA DEFENSA LA DEFECTUOSA DESCRIPCION DE LOS HECHOS

 

Al no existir hechos (actos u omisiones médicas) concretos que rebatir el defensor del médico y sobre todo de la institución sanatorial se ve obligado a intentar respaldar la totalidad de la asistencia médica brindada que está compuesta de una universalidad de actos, que van desde los más simples a los más complejos, realizado cada uno teniendo en cuenta el cuadro base, los antecedentes del paciente, las hipótesis de las causas del cuadro, a la luz de esos antecedentes y el resultado obtenido de los actos anteriores, todo dificultado por la cantidad de profesionales médicos y paramédicos que intervinieran en la atención.

Si sabemos que la salud del paciente no fue restaurada al alta, en general podemos explicar qué ocurrió, pero todo se dificulta cuando se presentan síntomas muy posteriores que son atribuidos a la atención médica anterior y a veces, varios años anterior.

Los limitados medios de prueba que impone el Código Procesal nos obligan a “jugarnos” optando por acreditar algún hecho o principio que a la postre resulte intrascendente, a gusto del perito, quien bien puede “sacar de la galera” algún “error” u “omisión” (a su exclusivo criterio, que no siempre se caracteriza por ser acertado) no previsto por nosotros y dejarnos sin la oportunidad de probar en su contra (la dificultad para impugnar las pericias en algunas jurisdicciones, son un tema demasiado técnico para esta nota, pero muy real).

La cuestión tramita mejor en la Capital Federal, gracias a la acertada reforma del Código Procesal de la ley 25.488, la oposición de la excepción de “defecto legal” interrumpe el plazo para contestar la demanda y si nos esforzamos, podemos vencer la natural tendencia judicial de diferir la resolución para más adelante. En la Provincia no lo interrumpe y es realmente difícil convencer al juez, luego de contestar la demanda medio a ciegas, de que debe suspender el trámite para que el actor explique realmente cuál es la imputación y no recurra a la conocida corruptela de decir: “…mas allá de los defectos de la demanda, finalmente el demandado ha podido contestar la demanda y ofrecer prueba…” que es más o menos como decir: “Y bueno, mal o bien ya está, así que sigamos para adelante”.

Tantas veces sufrimos estas situaciones que muchos colegas ni siquiera se molestan en plantear la excepción asumiendo su inutilidad.

Obviamente todo esto ocurre bajo el amparo del “beneficio de litigar sin gastos” por lo que, cuando finalmente ganamos más del 75% de los juicios, las costas las pagan nuestros clientes (de quienes debemos hacernos solidarios por el mal estado del sector y aceptar honorarios inferiores a los que merecemos).

 

¿QUE HACER?

 

Oponer la excepción ante toda demanda a la que le falte un elemento tan clave como es la descripción de los actos imperitos.

Oponerla con mayor energía aún cuando la descripción de los daños es ambigua (casi siempre revela un “no daño”).

Pedir costas solidarias al letrado del actor cuando su conducta revela temeridad o extrema ligereza en la preparación de la demanda.

Dialogar activamente con los magistrados y recordarles que por existir el beneficio de litigar sin gastos, los errores y ambigüedades del actor los pagan los demandados y cuál es el costo para el asegurador de la reserva técnica por juicio iniciado.

Insistir, insistir e insistir otra vez, recordando que sólo la constancia de los litigantes logran la mayoría de los cambios de criterio.

Read 440 times
Dr. Floreal López Delgado

Abogado (Universidad del Salvador Buenos Aires 1973)
Asesor Legal de Empresas y Organizaciones del Sistema de Salud (Sanatorios, Obras Sociales, Prepagos, Cias. de Seguros) desde 1974. 
Consultor y Conferencista de ADECRA (Asoc. de Clínicas Sanatorios y Hospitales Privados de la República Argentina). 
Columnista de Revista Médicos.
Ex-docente invitado del curso de responsabilidad médica de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales U.B.A.
Ex- oocente del curso de especialización de la Asoc. Arg.de Ortpedia y Traumatología 2010.
Docente de postgrado de la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires (2013)

www.lopezdelgado.com.ar

Contacto

López Delgado & Asociados. 
Estudio Jurídico

Tucumán 978 3º Piso
Tel.: 4326-2102/2792
Fax: 4326-3330

estudio@lopezdelgado.com

JoomShaper