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Jueves, 21 Noviembre 2013 09:45

Diferencias entre el razonamiento médico y el jurídico

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Los que actuamos en el ámbito legal (abogados y jueces) tenemos una gran ventaja sobre otras disciplinas: “siempre sabemos” lo que ocurre desde el punto de vista científico. Una vez que identificamos los actos o hechos causales o el negocio jurídico de base el ordenamiento legal nos señala claramente los restantes elementos:

Por el Dr. Floreal López Delgado,
abogado y asesor sanatorial

 

EL CONOCIMIENTO JURIDICO

Los que actuamos en el ámbito legal (abogados y jueces) tenemos una gran ventaja sobre otras disciplinas: “siempre sabemos” lo que ocurre desde el punto de vista científico.
Una vez que identificamos los actos o hechos causales (delitos, cuasidelitos, responsabilidad contractual o extracontractual, subjetiva u objetiva) o el negocio jurídico de base (locación, compraventa, fianza, sociedad conyugal, medianería) el ordenamiento legal nos señala claramente los restantes elementos: cuáles eran las obligaciones de las partes, cómo debió procederse para la rescisión, cuándo se inicia la mora, cuándo prescribe, a quién incumbe la carga de la prueba y casi todo lo demás.
Y ello porque las mismas conductas siempre tienen las mismas consecuencias, porque así lo dice la ley escrita.
En el derecho “la ley” o sus complementos (jurisprudencia o doctrina) “crean la realidad” y son fácilmente cognoscibles.
Los jueces, en especial, siempre se expiden “a posteriori” de los hechos (casi siempre mucho después) cuando la evolución permitió descartar buena parte de las alternativas y lo hacen después que los abogados han fijado la posición de las partes.
No decimos que esto sea fácil, sí decimos que el “momento” en que se actúa, genera una forma de apreciar la conducta ajena “como sí” las circunstancias fuera similares a las propias.

EL CONOCIMIENTO MEDICO

Este privilegio no lo tienen los médicos que actúan en el ámbito asistencial quienes si bien a veces llegan rápidamente a un diagnóstico de certeza, muy frecuentemente tratan casos cuyas causas nunca terminan de conocer debiendo actuar rápidamente en base a hipótesis no confirmadas y a aplicar tratamientos de tipo “sintomático” (con lo que se superan la mayoría de los cuadros patológicos) ya que si esperaran a determinar fehacientemente las causas antes de tratar un cuadro, morirían una muy buena parte de los pacientes que se salvan en base a sus hipótesis.
Un antiguo principio médico dice: “En medicina casi siempre sabemos que pasa (los síntomas), algunas veces como pasa (la evolución probable) y pocas por qué pasa (las causas)”.
Cuando supe que enfermedades diferentes tienen tratamientos iguales, que pacientes de similares características y con la misma patología responden diferente al mismo tratamiento a punto tal que uno cura y el otro muere y que el médico que casi siempre acierta es el patólogo (pero tarde, claro)…me alegré mucho de haber elegido el derecho como profesión.
La medicina asistencial es una ciencia no exacta en la que la realidad se genera a sí misma y en la que las causas muchas veces permanecen ocultas.

CUANDO LOS ABOGADOS JUZGAN A LOS MEDICOS

Las diferentes ópticas generan a veces notables “cortocircuitos”.
Una situación que para un juez resulta difícil de tolerar es que el médico imputado diga “no sé cuales fueron las causas…pueden ser a, b, c, o d “y si los peritos, Cuerpo Médico Forense inclusive, opinan algo parecido añadiendo solamente como hipótesis “e” la conducta imperita del médico, pero sin adoptar claramente ninguna, se sienten perplejos.
En ese momento los magistrados civiles recuerdan que ellos no pueden dejar de pronunciarse y que no tienen “el beneficio de la duda” como los jueces penales y así es como se dictan sentencias como las que voy a referir, de diferentes salas de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal.

FALLO 1
“F., J. A. c/ S J. y otro s/ daños y perjuicios” (Sala G):
“Los tribunales, conformados por legos en la ciencia médica, deben enfrentar perplejos una situación llamativa: un paciente, al que se le brindó un tratamiento o intervención realizados con toda perfección, de acuerdo con las llamadas “reglas del arte” o ciencia, pero que inexplicablemente ha sufrido un daño o secuela, muchas veces irreversible, como aquí ocurre, cuyo origen o “etiología” se desconoce y que generalmente se atribuye al propio enfermo (la gravedad de su estado) o a circunstancias fortuitas o imprevisibles…. En tales situaciones, se ha propuesto que la cuestión se resuelva mediante la presunción de que en el acto médico ha existido algún error o descuido… llego a la conclusión de que debe presumirse, que no se ha cumplido con la diligencia y pericia que exigían tanto la naturaleza de la obligación a cumplir por el cirujano, como las circunstancias de las personas, tiempo y lugar (arts. 512 y 902)…”.

FALLO 2
“O. M. A. y o. c/H. M. A. y o. s/daños y perjuicios” (Sala H)
“Desde que alcanzo a tener por cierto que la recién nacida sufrió una seria quemadura en su pierna izquierda, poco interesa cuál ha sido el factor que la provocó (estufa, ácido, fricción, etc.), ni es verosímil pensar que lo que no ha podido establecerse en su oportunidad…se puede concluir que alguien del entorno de la clínica debió saber qué ocurrió y convenientemente lo calló….” aun cuando no existen elementos que permitan imputar la autoría de la lesión al galeno apelante, su responsabilidad no queda escindida por ello, ante su calidad de médico responsable y encargado de la atención de la neonata….el demandado no puede alegar que ignora lo que pudo ocurrirle a la pequeña mientras aquélla estaba a su cuidado ...y debió probar en su caso que el hecho dañoso no le es imputable, o que no estuvo a su alcance evitarlo...”.

NUESTRO COMENTARIO

Si bien omitimos por razones de espacio muchas de las particularidades de los fallos, el principio es claro: algunos jueces, aun con mucho oficio judicial, no creen que un médico no sepa lo que ocurrió, suponen que sí lo sabe, que fue por su culpa y que lo está ocultando.
A partir de esa convicción recurren a algunos giros verbales mediante los cuales, tras afirmar que no invierten la carga de la prueba, en realidad sí la invierten creando una especie de responsabilidad objetiva no prevista por la ley (“todo lo que pase cuando está bajo atención se presume culpa médica”).
Y eso pese a que la Corte Suprema viene diciendo desde siempre que es imprescindible la demostración del acto imperito y la relación de causalidad entre el obrar médico y el daño.
Más allá del futuro de estos fallos (uno al menos ha sido recurrido ante la Corte Suprema) nos revelan las diferentes ópticas: los jueces no le creen al médico cuando dice “no se que pasó” y lo peor es que muchas veces realmente no lo saben.

¿QUE HACER?

Para los colegas: es obvio que debemos intentar el incierto recurso extraordinario por arbitrariedad, que la Corte tratará o no, según factores poco previsibles, inclusive algunos de mera forma, pero siempre debemos intentarlo (una sentencia revocada por la Corte, vale por diez confirmadas).
Pero más importante es lo que deben hacer los médicos y sus entidades representativas, preferiblemente de reconocido nivel científico: fomentar la comunicación interdisciplinaria con los jueces, en un marco adecuado de nivel académico y respeto personal, para que los magistrados tomen conciencia de cuáles son las limitaciones metodológicas y los grados de certeza posibles en la medicina asistencial.
El conocimiento de las limitaciones de la medicina y la comunicación con los jueces pueden prevenir sentencias arbitrarias.

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Dr. Floreal López Delgado

Abogado (Universidad del Salvador Buenos Aires 1973)
Asesor Legal de Empresas y Organizaciones del Sistema de Salud (Sanatorios, Obras Sociales, Prepagos, Cias. de Seguros) desde 1974. 
Consultor y Conferencista de ADECRA (Asoc. de Clínicas Sanatorios y Hospitales Privados de la República Argentina). 
Columnista de Revista Médicos.
Ex-docente invitado del curso de responsabilidad médica de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales U.B.A.
Ex- oocente del curso de especialización de la Asoc. Arg.de Ortpedia y Traumatología 2010.
Docente de postgrado de la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires (2013)

www.lopezdelgado.com.ar

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